
Esta narración, la cual he titulado con el nombre, "Cambio" la he escrito en el agosto del año 2009 para presentar en un Certamen Literario, "El camino de la lengua", dirigido por el Centro Filatélico y Numismático Ituizango y el taller literario "Puerto de plumas" de la misma localidad, provincia de Buenos Aires, Argentina. Lugar donde resido actualmente. Esta narración dentro del Certamen se me ha reconocido, "Una Mención Especial en la categoría Narrativa del Certamen".
Cambio.
Ese cambio era innecesario. Sin embargo y aun con la complicidad de mi silencio deje que todo sucediera sin ninguna solución de continuidad. no me puse a pensar ni resolverlo podría traer como consecuencia una mejoría en las expectativas de los demás. Trate de llevar adelante mi idea de convicción de que pronto la suerte podría no estar de mi lado. Era esa la única oportunidad que tenia para sacar provecho. Así lo hice. No se si dañe a alguien con eso. Creo que no.
En la total convicción de que me entendería cerré la puerta y marche sin volver atrás. Estaba realmente asustado por las consecuencias del paso que tomaba. Dejaba tras de mi una vida, todo un juego de relaciones sociales que había armado durante largos años de paciente trabajo. No estaba en la certeza de jugar las mejores cartas.
Partí.
Vi que mi destino perdía la seguridad del camino transitado. Pero no me deje impresionar por eso y, sin mirar atrás, deje una vida para adentrarme en un mundo desconocido. Todo lo que paso después fue casualidad.
No entendía ni como ni por que pero al principio sentí una sensación de vacío que me aterraba. Veía desfilar alrededor mío las figuras lejanas de aquellos que me acompañaron buena parte de mi vida. Sin embargo, pensé a no saber adonde me encaminaba, sentía una fuerza que me impedía retroceder. Es que volver a donde, ya los olores de mi casa estaban esfumados, los colores se apreciaban desde otro lugar, el brillo del sol era un resplandor permanente que me iluminaba. Parecía que hacia donde me dirigía su luz marcaba un paso justo delante de mí. Y más halla tinieblas. Pero no de oscuridad. Era un delicado reflejo que me incitaba a avanzar. Un parpadeo lento y acompasado de tenues colores.
Allí descubrí que todo había cambiado. Ese mundo detrás del cual había crecido y madurado era solo un recuerdo. La felicidad tenía ahora otro sentido una dimensión mas inacabada de experiencias que me estaban esperando y seguí adelante.
Por eso, y nada más que por eso, las figuras que me observaban desde la lejanía de la opacidad de colores cotidianos se fueron desdibujando. Las veía con entrañable ternura, alguna de ellas me dolía no sentir su presencia.
Pero no era un dolor físico. Sentía una extraña sensación de lo lejano y lo distante con lo cercano y lo palpable. Quería tenerlos junto a mí pero no era capaz de decirles que me siguieran. Escuchaba sus palabras, en algunos casos sinceros y doloridos. En otros, solo mascaras atemorizadas por una incertidumbre.
ya no estaba allí. Ahí me di cuenta de la real circunstancia que me estaba sucediendo. La carne y el alma se habían separado. Separado para siempre una de otra. Y como una fotografía en zoom vi alejarme quien soy de quien era. Dejar atrás una charcaza de sentimientos y alcanzar una nueva identidad identida sin punto final. La nueva historia la escribo desde siempre. Lo pasado fue pretexto de una vida. Sutil desengaño de pretendidas existencias. Vanas creencias de poder eterno inacabable.
"Que fue la vida" un simple discurrir de situaciones. Una mezcla agridulce sin sabores. Llegar temprano y no encontrar a quien se espera. Esperar y que nadie llegue. Llegar tarde y ver partir el tren de la ilusión.
En fin. Salir y entrar a cada instante de un mundo que te prueba, que te reprueba y te reprueba. Tener que certificar a cada momento que se esta en un lugar por derecho y no por oportunidad.
¿Volver? ¿Para que? ¿A donde? Ni puedo. Ni aunque pudiera volvería. Ya fue mi tiempo en ese espacio. Ambos conceptos dejaron una huella. Una impronta que más temprano o tarde acabara por borrarse. Y sera para mi bien. Entiendo definido un ciclo de mi existencia. Por eso cuando recupero la mirada sobre el ayer, se van sucediendo estampas desteñidas de una vida virtuosa para el afuera, pero gris y angustiosa para el adentro.
Si fui feliz, no se. Posiblemente quienes me hallan conocido superficialmente crean que si. Incluso aquellos que compartieron con migo la vida sin reparar en la ondura de mi mirada, en la tristeza de mis sonrisas, en las melancólicas canciones que dejo como mi legado.
Ayer deje esta vida. Me fui solo, como vine. Hoy entiendo que vivir no es mas que otra cosa que transitar, aunque parezca remando, deambular esperando un momento que llega de improviso. No lo esperaba, Pero tampoco lo descarto.
Todo vale cuando de nuevas experiencias se trata.
-------------------------------------------------Satana. Sebastian.Evaristo
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