
Ojos del silencio.
Manos de paloma, de pureza.
Con mi sonrisa pinte el cielo del infierno que me hiciste conocer.
Palabras sin sonidos. Muralla de consternación.
Me has culpado sin sentidos de tus actos sin amor.
Me alimentaste con terror, con ausencias, con dolor.
Veo mis manos adultas y ya no siento rencor,
En mis mocedades una infancia oscura y triste.
Recuerdo aquella tarde de lluvia junto al mar.
Tus ojos me miraron como la mirabas a mama.
Tus brazos me cubrían la desnudez del cuerpo tiritando,
Gritaba en el silencio la palabra “Dios”, pensé que el no me escuchaba por que tenia yo, cuatro años de edad.
Me robaste aquel día mi pureza, la inocencia, el amor fraternal.
¿Cómo pudiste?, ¿Como lo hiciste?
Razón que no puedo explicar.
Solo se que te amo no te puedo odiar.
En el día de tu juicio final lo veraz, que tú te has equivocado y escucharas solloza mi vos de niño llamándote papa.
--------------------------------------------Santana. Sebastian. Evaristo
--------------------------------------------D. N. I: 32.616.451

Muy buena redaccion, me gusto mucho.
ResponderEliminarMria de Bernal
Me resulta tan familiar estas escenas que plasmaste sobre el escenario de las letras mis felicitaciones. “Sebastián Santana”
ResponderEliminarDaniela Prado de Puerto Montt, Chile.
Sin palabras el final me erizo la piel. Jamás he pasado por situación parecida. Pero si he escuchado testimonios de amigas que le han sucedido y reflejas una emoción muy pocas veces vista en estas situaciones “el perdón” y el “no odiar”
ResponderEliminarOliver Bulnes. REGIÓN de Tarapacá (Chile)
Sebastian que bien plasmaste esta situacion, que angustia a todo ser un abrazo.
ResponderEliminarRicardo de Caballito, Buenos Aires.
Que sucede que no te vemos más por este blos es una pena perdimos contacto.
ResponderEliminarLuis de Lujan.